13-07-2007, 08:38 PM
La increíble, colosal, divertida, bizarra y estúpida época Bakala

Porno vas a pillar.
La dirección de esta página asume el peligro que supone dar conocer esta olvidada etapa de Enrique. Aún así, vamos a ser los únicos en revindicar el breve periplo pelocenicero de Bunbury aunque Loquillo nos amenace con una paliza por meternos con su socio.
Influido por las ventas de las Woman DJ y el Original Sessions, Bunbury experimentó con otras sonoridades (Como la Jurado y el Jazz o el Blues y Chenoa), lo que le llevó al disco pseudo-bakaluti Radical Sonora. Allí se incluía la descojonante "Alicia expulsada al país de las maravillas" (Que el autor del artículo todavía canta en la ducha como método infalible de aclarar la garganta) y otras joyas que a base de remix hicieron infraistoria en Hospitalet, Fuenla y - Ponga aquí su ciudad dormitorio favorita -.
En esa época Bunbury se dejó el pelo extremadamente corto, e incluso llevó gafas al estilo de nuestro conocido DJ Neo. Los fans de Héroes más intransigentes no entendieron este cambio total de su titán, y Radical Sonora sólo encontró fanáticos entre los bakalaeros abiertos a otras tendencias, es decir, ninguno. Aunque el chico si conservó bastante fans "abiertos a la experimentación", que diría él.

Ld alcia tba vn l prblma s k ra n pko trcha el bideo

Aprovecha el revival de Chimo Bayo!
Después del fallido experimento anterior, Bunbury dio un giro de 180 grados a su carrera, y empezó a cultivar el Rock canalla al estilo de la familia Buho (Café Quijano).

Introducimos una foto de Café Quijano para irritarles y abochornarles.
Aunque siempre quedó menos esperpéntico que su principal influencia, aquí es cuando le dio la manía de mezclar a Morrison con el Cabaret, y usar la palabra freak en plan artista modernista de circo. Curioso del que había sido uno de los mayores cara-magdalena de principios de la época. Nosotros entendemos que habiendo sido carne de SuperPop, no puede ser un freak, y esta palabra sólo debería ser revindicada por gente como Pepe Carabias. Revindicado como Monstruo, y con especiales periódicos de la Rolling Stone, se pintó las uñas, produjo a los Paquidermos esos, y mezcló a partes iguales a Raphael, Morrison y Dylan. No vamos a hablar de esos Cream Españoles que eran Bushido, ya que sólo el incomparable verbo de Rafa A BIG BALL podría hacerles justicia.

Bushido copió el leiv-motiv a Village People.
Los últimos discos de Bunburry son post-rock resultón que aunque huelen y se oyen viejo, al menos evitan los horribles alaridos del susodicho en la época de Héroes. Olvidando su viril pelo corto estilo Alejandro Sanz circa 1998, volvió a la época última de héroes sólo que con botines estilo el fary y chaquetas sacadas de "Ser Hippy una vez al año no hace daño" (Que se lo digan a Los caños).

¿Quién no se ha hecho una foto así en un ascensor?

Aprovecha el revival de Jim Morrison!
El buen rollito americano
Ya se sabe, es irse a América y acabar haciendo música para vender Kleenex estilo Manu Chao. Aunque no llegó a esos límites del dodecafonismo y a tocar melodías de ayer y hoy referidas al altiplano boliviano (Por cierto, subirse a la línea 6 del Metro en Madrid es un concierto de Los Panchos continuo), Bunbury volvió con el sombrero americano y cierto acento tejano al estilo de Joe Mary Ansar.

Slash pensando en hacer Chinese Democracy o no
El último disco ya es morralla musical, que por no tener, no tiene el encanto porrero del Salmón de Calamaro. Su pelo ahora está más cardado, lleva gafas negras al estilo de Dylan, y tiene pinta de haber salido de alguna performante anti-globalización de Arco. Sus entrevistas oscilan entre la ida de olla más desvergonzada, y las opiniones musicales supuestamente outsider (Al menos revindica a Los Brincos, que aprenda Rockdelux). Al menos así es divertido, no como el payaso de Jarabe de Palo.

El futuro
El look de Bunbury ya no puede dar más de sí sin resultar ridículo. En este sentido prevemos un futuro acercamiento a ese artista plástico llamado Miguel Bosé y Velvetina (que no desea la guerra como todos vds sabrán, sino plantar la semilla de la concordia universal). Siendo ese su futuro estético, su colaboración respecto a Panero (el Arrabal de la lírica) sólo nos lleva a un futuro supergrupo de mentes privilegiadas con Manolo Kabezabolo, Evaristo, y Josep Plá de batería (Sin baquetas, dando cabezazos al bombo)

Porno vas a pillar.
La dirección de esta página asume el peligro que supone dar conocer esta olvidada etapa de Enrique. Aún así, vamos a ser los únicos en revindicar el breve periplo pelocenicero de Bunbury aunque Loquillo nos amenace con una paliza por meternos con su socio.
Influido por las ventas de las Woman DJ y el Original Sessions, Bunbury experimentó con otras sonoridades (Como la Jurado y el Jazz o el Blues y Chenoa), lo que le llevó al disco pseudo-bakaluti Radical Sonora. Allí se incluía la descojonante "Alicia expulsada al país de las maravillas" (Que el autor del artículo todavía canta en la ducha como método infalible de aclarar la garganta) y otras joyas que a base de remix hicieron infraistoria en Hospitalet, Fuenla y - Ponga aquí su ciudad dormitorio favorita -.
En esa época Bunbury se dejó el pelo extremadamente corto, e incluso llevó gafas al estilo de nuestro conocido DJ Neo. Los fans de Héroes más intransigentes no entendieron este cambio total de su titán, y Radical Sonora sólo encontró fanáticos entre los bakalaeros abiertos a otras tendencias, es decir, ninguno. Aunque el chico si conservó bastante fans "abiertos a la experimentación", que diría él.

Ld alcia tba vn l prblma s k ra n pko trcha el bideo

Aprovecha el revival de Chimo Bayo!
Después del fallido experimento anterior, Bunbury dio un giro de 180 grados a su carrera, y empezó a cultivar el Rock canalla al estilo de la familia Buho (Café Quijano).

Introducimos una foto de Café Quijano para irritarles y abochornarles.
Aunque siempre quedó menos esperpéntico que su principal influencia, aquí es cuando le dio la manía de mezclar a Morrison con el Cabaret, y usar la palabra freak en plan artista modernista de circo. Curioso del que había sido uno de los mayores cara-magdalena de principios de la época. Nosotros entendemos que habiendo sido carne de SuperPop, no puede ser un freak, y esta palabra sólo debería ser revindicada por gente como Pepe Carabias. Revindicado como Monstruo, y con especiales periódicos de la Rolling Stone, se pintó las uñas, produjo a los Paquidermos esos, y mezcló a partes iguales a Raphael, Morrison y Dylan. No vamos a hablar de esos Cream Españoles que eran Bushido, ya que sólo el incomparable verbo de Rafa A BIG BALL podría hacerles justicia.

Bushido copió el leiv-motiv a Village People.
Los últimos discos de Bunburry son post-rock resultón que aunque huelen y se oyen viejo, al menos evitan los horribles alaridos del susodicho en la época de Héroes. Olvidando su viril pelo corto estilo Alejandro Sanz circa 1998, volvió a la época última de héroes sólo que con botines estilo el fary y chaquetas sacadas de "Ser Hippy una vez al año no hace daño" (Que se lo digan a Los caños).

¿Quién no se ha hecho una foto así en un ascensor?

Aprovecha el revival de Jim Morrison!
El buen rollito americano
Ya se sabe, es irse a América y acabar haciendo música para vender Kleenex estilo Manu Chao. Aunque no llegó a esos límites del dodecafonismo y a tocar melodías de ayer y hoy referidas al altiplano boliviano (Por cierto, subirse a la línea 6 del Metro en Madrid es un concierto de Los Panchos continuo), Bunbury volvió con el sombrero americano y cierto acento tejano al estilo de Joe Mary Ansar.

Slash pensando en hacer Chinese Democracy o no
El último disco ya es morralla musical, que por no tener, no tiene el encanto porrero del Salmón de Calamaro. Su pelo ahora está más cardado, lleva gafas negras al estilo de Dylan, y tiene pinta de haber salido de alguna performante anti-globalización de Arco. Sus entrevistas oscilan entre la ida de olla más desvergonzada, y las opiniones musicales supuestamente outsider (Al menos revindica a Los Brincos, que aprenda Rockdelux). Al menos así es divertido, no como el payaso de Jarabe de Palo.

El futuro
El look de Bunbury ya no puede dar más de sí sin resultar ridículo. En este sentido prevemos un futuro acercamiento a ese artista plástico llamado Miguel Bosé y Velvetina (que no desea la guerra como todos vds sabrán, sino plantar la semilla de la concordia universal). Siendo ese su futuro estético, su colaboración respecto a Panero (el Arrabal de la lírica) sólo nos lleva a un futuro supergrupo de mentes privilegiadas con Manolo Kabezabolo, Evaristo, y Josep Plá de batería (Sin baquetas, dando cabezazos al bombo)