Flor de Loto es mi canción favorita de Héroes. La primera vez que la escuché me inundó de sentimientos. Y todos eran buenos y puros. Las demás canciones me van gustando cada vez un poquito más, progresivamente van incrementando su valor, las voy entendiendo poco a poco, y fusionandose con mi experiencia personal disfruto con cada rasgueo de guitarra. Flor de Loto siempre estuvo en la cumbre, una canción hermosa, terriblemente melancólica. Me atrapa, me deja sin aliento. Nunca me imagine que una dulce melodía me hiciera llorar de alegría y de tristeza en una misma lágrima.
Héroes del Silencio consiguió convertir en canción el latido más fuerte del corazón de Bunbury, traspasar del plano poético al de la canción. Una auténtica obra maestra. Desde la suavidad de los sonidos del comienzo hasta un grandioso y heroico final.
Bunbury dedica esta canción a una tierra, una flor y una persona. La tierra es la India, Nepal, el Himalaya, de una experiencia personal vivida en uno de sus viajes con Héroes (creo que con Joaquín que me corrijan si me equivoco). La flor es la "Nelumbo nucifera", flor Nacional de la India. (Nota: Se puede fumar con alegres consecuencias). Una persona, una niña nepalí apadrinada por Enrique y a la que dedicó esta canción que no me cansaré de escuchar.
nunca fue tan breve una despedida.
nunca me creí que fuera definitiva.
nunca quise tanto a nadie en mi vida.
nunca a un ser extraño le llamé mi familia.
A veces el tiempo es una ilusión. Nos encontramos ante un momento aburrido, cotidiano de nuestra vida y queremos que el tiempo pasé más rápido, que termine con nuestro aburrimiento. Pero en ciertas ocasiones el proceso se invierte y aquellos momentos tan importantes en nuestra vida y que nos cambiarán para siempre son tan efímeros que creemos que son sueños. Conoces a alguien, sientes un gran vínculo entre los dos, y sin más desaparece, perdimos la oportunidad y sentimos que no volveremos a vivir algo así, en nuestra vida y en nuestro interior. Bunbury relata el instante de despedida en el que siente que una parte de su vida se quedará para siempre estancada en un lugar perdido. El Vacío.
nunca tuve fe en mi filosofía.
nunca tuve yo ni gurú ni guía.
nunca desprecié una causa perdida.
nunca negaré que son mis favoritas.
Existen dos formas de ver la vida, una moral predeterminada (una religión, una posición política...) o una libre de ataduras, personal. La segunda propuesta puede ser muy inestable y con muchas dudas pero la mayoría de las veces es la mejor. Racional y sentimental al mismo tiempo. Perseguir causas perdidas, pobreza, enfermedad... puede arrastrar mucho dolor y preocupación en nuestro interior pero si alguien es obstinado no hay remedio. Identificarnos con el problema de otro es el primer paso. Aportar nuestro cariño e intención el segundo y último. Bunbury se da cuenta del gran problema del mundo y se siente con ganas de luchar contra la injusticia, encuentra en una nueva familia la respuesta a sus esfuerzos por comprender lo incomprensible.
ésta es mi flor de loto
y yo era su sombra,
ésta es mi flor de loto.
mi mundo no se acabará,
tanto vagar para no conservar
nunca nada.
Vuelta a la experiencia personal. A perseguir los sueños de un niño, a caminar largo tiempo buscando respuestas. En esta vida existen pocas cosas que duren para siempre. Tal vez sean las únicas que tengan importancia. "Tanto vagar para no conservar nunca nada" es una frase que me encuentro en mi memoria constantemente, me pregunto que he conservado, que he conseguido hasta el momento. Una frase existencial, un pensamiento infinito.
nunca una llama permanece encendida,
nunca aguanté su calor,
nunca más, nunca más de un día,
nunca soporté ser un alma invadida
hasta que vi frente a mí por quien yo moriría.
La llama, símbolo o metáfora de la pasión, se consume lentamente y no es para siempre. La frialdad de nuestra mente contrasta con el calor de nuestro corazón. Lucha entre independencia y amor. Un juego de palabras y sensaciones. No hay mucho que decir, frases tan profundas como "vi frente a mí por quien yo moriría" hablan por si mismas. Habla el corazón.
¿querrás tú rectificar
las líneas de mis manos?
¿quién esparcirá al azar
los posos del café?
¿y qué decía la bola de cristal
cuando echó a rodar?
¿qué más puedo necesitar?
¿tengo algo que perder?
no puedo perder.
Una nueva idea. El destino. La suerte. Debemos elegir, entre nuestros ideales y nuestros sentimientos. Entre nuestro hogar y nuestra meta. Magnificas letras para expresar la libertad de elección, de decisión de nuestro futuro. La superstición es rechazada, los destinos desaparecen. Nosotros sabemos más de nuestro futuro que lo que pueda decir cualquier persona... o cualquier moral. Escribimos nuestra vida, letra a letra. Y nos arriesgamos, guiándonos por nuestros instintos, somos impredecibles.
Fácil es buscar, fácil no encontrar...
