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Mi amor.
El viajero que revienta las aceras y va puesto hasta los ojos, ya no tiene ninguna duda.
El tahúr, el fantoche, el peliculero,
el puro, el guapo,
el más dulce de los condenados,
ha caído del nido
para no levantarse nunca
de tu trampa.
El viajero que revienta las aceras y va puesto hasta los ojos,
ya no tiene ninguna duda.
El que muerde, el que engaña,
el que colecciona los corazones que se desbordan,
te va a tumbar sobre una alfombra de hojas de almendro
y va a entregarte, sin pensar en la hora día,
el ramo fecundo de su sangre blanca,
ese amargo licor de las estrellas
que deben regalar, sin descanso,
los hombres enamorados.
El incienso pagano,
el alma que me chorrea boca abajo,
el grito de mi cuerpo que te adora,
la luz de espuma que engendro
para que sepas
como es la vida que fluye desde adentro.
Claro como esta luz que me adormece,
a la temperatura exacta en que dejo de ser
conscientemente responsable,
abro mi patio para sembrarte entre las flores
que le robé a la luna nueva.
Claro como esta luz que me acuna, ya no tengo ninguna duda.
voy a vivir un tiempo para adorarte, para complicarme la vida,
para tender un pañuelo de palabras de seda sobre tu cuerpo maravilloso.
Limpio de las huellas y de los recuerdos,
paseo en tu avenida encantada
como un perrillo sin cautela.
En tu falda, en tu blusa, en tus sandalias abiertas
he encontrado un escondite para resguardarme.
A tu boca,
A la flor de tu lengua,
Al silencio de tus ojos incandescentes.
El cielo existe cuando comparto mi aliento entre tus mechones.
Y me miras. Y me sonríes.
Limpio de las huellas y de los recuerdos ya no tengo ninguna duda:
te deseo,
te deseo,
te deseo.
Te espero.
Saludos.josemari.
Ya veréis qué nivel tiene el Josemari. Al azar, escogidas, 20 palabras acabo de escribir en un papel. Y ahí van las 20: bordo, robo, mato, pupilo, turbio, denuedo, trasbordo, hogar, hoguera. Hilván, tensar, templar, sostener, manejar, cubrir, estorbar, fingir, poner, oler y permanecer. Contadlas. 20 son. Con esto debo hacer a mi novia, que yace misteriosa en su sueño, un poema a mitad entre erótico y sensible.
Si esto llegáis a leer, es que me salió.
Arrancamos. Primero, situación. Cercana, ya se me aparece la noche sagrada de S. Juan. Flojo, voy. ¿Cómo voy? Por ahí surge algo.
A bordo voy, mirando por el catalejo.
La lluvia nos robó medio timón y el pellejo de la bandera.
Aquí, mi primo gitano, mató al comandante.
Que estábamos hasta los huevos de tanto remar a costa
del pupilo sobrino de su majestad.
Y todo por nada. Uno, turbio, el otro follarín, el otro hijo de puta.
En Cádiz nos calzaron con denuedo. A galeras, por gilipollas, primos.
Y así andábamos en este trasbordo. Que duraba ya 5 semanas.
Y piensa uno en su hogar, en su hoguera.
Así de tontos, somos los pobres.
No llevamos ni ropa. Un pantalón a medio hilván
Que vale de sombra, de manta y de lugar.
Tensar las jarcias, decía el hideputa.
Templad, el velamen.
Ya te digo.
Ahora no dice nada. Las leyes de la mar. Eso cumplimos.
Para sostener la sangre y manejar nuestra locura
No necesitamos a naides. Ni a libros, ni a superiores licenciados.
Con una astilla, voy juntando palabras.
Para cubrir nuestra garganta, que, de noche,
también necesita pájaros.
Vino hay en la bodega.
Nos estorbaban los sacos de papeles
Donde nuestro nombre y nuestras manos,
acuñados, tenían un dueño.
Y una mierda.
Para qué fingir.
Yo no estuve en la Sorbona, ni en Bolonia, ni en Salamanca.
Es un poner.
Oler que ya se acerca la tierra firme, nos alegra la vida.
Creo que quedan dos días.
Y en tierra firme, donde haya mujeres, permanecer…………….
Un saludo, duendes.
No salió sexual, ni sensible. Pero salió.
Dedicado a mi amigo de las palabras y del rito primario de los toros.
Josemari.
LA OTRA CARA DE LA MONEDA.
Cuando llegue al cielo y me pregunten:
¿Y, ahora, a qué te vas a dedicar aquí,
que con pedir, todo aparece y existe?
¿Ahora, qué vas a hacer sin tus dolores,
ni tus promesas, ni tu pasado?
Por aquella puerta se entra al Jardín del Edén.
Aquella ventana da a tus ojos cuando mirabas a Maribel.
Aquella de enfrente, es en la que puedes ver cómo te miraba
ella a ti.
Allí está el parque, el banco, los setos, los chopos.
Los chopos, la gente, la alegría.
Allí la noche doblada como un pañuelo.
Allí tus viejos amigos, las grises tardes de otoño, la fiereza,
el talismán de las drogas a cuartos,
la sonrisa granizada de aquella rubia que te adoraba.
Allí tus manos, tu esfuerzo, tu soledad contra la marea alta.
Pero no es el tiempo.
Ya sé.
Solo un poquito para ir pensando.
Saludos. Josemari
El lugar de la luna grande.
He estado en un lugar que tiene tres pisos de alto y un inmenso patio, donde la luna de cobre hace mariposas de sombra con los rincones de los objetos.
En el piso de arriba duermen, en el piso del medio viven y afuera, sobre el patio, tocando el suelo; las personas que habitan, cada noche, derrumban incesantes botellas de JB y vino como si fuesen castillos de naipes, entre risas, canciones y recuerdos.
Una brisa suave, en penumbra, nos abre el pasado del tiempo. Como un tajo en el presente, somos lo que fuimos, durante horas. Enternecido, me contagio de la ilusión pasajera.
Hermanos, amigos, primos, mujeres que desde mi mano se hicieron. Hay una lógica misteriosa y muy íntima que guía los gestos y los actos, tan crudos o inocentes según con qué molde disfracemos el espíritu.
Es el lugar donde nací. Regreso dos años, más tarde, a su pureza. Las estrellas se ofrecen cariñosas y los infinitos dibujos de las nubes pasajeras me devuelven aquellos rostros que tuvimos y que siempre tendremos.
Y esa casa grande, y ese pueblo pequeño componen mi alma nocturna. Palabras orilla, surcos y abrazos. El extraño que regresa a su guarida, a su fuente y a su nada.
Ya no me jode tanto ver a mis novias primeras con sus actuales maridos. El tiempo me ha ablandado. Las he dejado correr. Y son aún más bellas que el rumor que dejaron en mi imaginación.
No creáis que la nostalgia solo es mística. También es bastarda, fría, áspera como el aguardiente. También es un hachazo, un correazo que, ilusos, creemos flato. También.
Y también, como siempre, el pueblo no duerme hasta que yo no me acuesto de día. Cuestión de principios. En éste lugar sagrado en el que permanecen mis escombros, para mí todo es cuestión de principios. O, quizás, son los principios mismos. Tanto da.
Pero he regresado pacifico y reflexivo. Me siento bien.
¡Qué curioso cómo nos perturban los lugares!
Saludos.Josemari
1) LA ORGÍA
El viernes, antesdeayer del año de a tomar por culo, después de tres días ensayando con una máquina, dimos con el aquél. Ustedes dirán: qué nos cuenta este tiparraco. Verán que sencillo. Cuando le haces los ensayos de funcionamiento a una máquina es como si le tomaras los datos, el pulso, la temperatura. Como los análisis. Y sin como. Te pones delante del bicho. Era una caldera.
Bien, profesionales, empecemos. Y empezamos. Estanqueidad. Presión máxima. Consumo de combustible. Caudal del circulador anticondensación. Índice de humos. Potencia…. ¿Su puta madre? También.
Y, había una cosa que se llama, y se llama, vaso de expansión, para cuando dilata el agua, que los cálculos de fábrica, uséase el perfil que nos debe dar el artefacto según el diseño original, no decían lo que nos habían dicho, después de salir de la planta. Tres días. Noche y día. Cargando grava y desquiciaos. Y, en este negocio, cuando una cosa corre prisa, es que corre prisa. Y a un compañero le corría mucha prisa.
Lo que sigue pudiera ser un diálogo que mantuve con el correprisas.
-Ya, pero yo si no me lo dice la máquina, yo no paso.
-Joder, que es un punto ensayo. Si ya le hemos hecho doce de lo mismo.
- Pues mira, Conrado, falta el trece…… O los que hagan falta.
Abreviando, llegamos. Nos dieron la mano, los de arriba. Los de la corbata. Sois los mejores, apostillan, llevándose nuestro triunfo. Y Lamborghini tuvo una nueva Nova Prex 260, para calentar los hogares, que bien guapa que era.
Y a las 3 menos 10, digo que os den. Y en el segundo bar que veo, me meto. Dejo los trastos, me siento, cojo el periódico, pido un vino y me sumerjo en eso tan importarte que se llaman elecciones. Y leyendo, leyendo, ya iba yo pensando, cuando llegue a mi casa, me ducho, me la casco, me pongo guapo y mañana me despierto. Cuando iba por el tercer vino, vienen los listos de mi negocio. De hablar con el jefe, dicen. Y me suelta, el correprisas, esta noche vamos a una orgía, ¿Te vienes? Levanto la cara del periódico, y miro la cara de un compadre verídico que, increíblemente, me asiente.
Y mirando, me dice:
- Que sí tío, fíate.
Y yo le pregunto al cara de polla, que me preguntó “te vienes”:
-¿Y cómo es eso de una orgía, Conrado?
Y él, puestísimo, me comenta:
- Te vas a tu casa. Te duchas, te la cascas, te pones guapo, te perfumas, te vistes, te pones los pendientes, coges 500 pavos y a las siete, estos y yo, te recogemos.
-Pero, Conrado, ¿No tenías una novia en Distribución?
- Cállate tío, que lo mismo se presenta con sus amigas.
Risas. Generales. Pienso un poco. Me hago el interesante.
-Bueno, Conrado, entonces quedamos a las siete.
Más risas. Generales. Si lo decía El País: “Elecciones Generales”.
Y ahí estaba. Hablando solito desde el viernes que me fui a tomar viento. Centrémonos en lo que hace el protagonista y en sus pensares.
Hay descanso. Silencio.
“Yo ya estoy hecho polvo. Mucho desparrame. Tampoco quiero irme a ninguna parte. Y mucha droga, también. He dejado mi cuerpo con dos mujeres para que me licuaran, y se hicieran unas margaritas. Ahora duermen. Dos lucecitas.
Y en todas las habitaciones hay un susurro enmudecido de sábanas y sueños.
Caminando voy observando a la gente jodida, pero contenta. Y…………. Algo suena. Muy leve. ¿Feelgood Mac? Algo, así.
Paseo en pelotas. Me acerco a la barra, me cojo una botella, me sirvo. Joder, putamadre. ¿Quién cojones organiza esto? Y, también, el rumor de la música se diluye en el rumor alegre de la gente que se despierta, de la gente que otra vez comienza. De chicas lindas que desnudas, se ponen en pie y comienzan a vestirse, y se pintan otra vez de nuevo, como si acabaran de haber pasado. Un murmullo recíproco. Alucino en colores.
Vaya, y esa quién es. Creo que me sonríe. Será el delirio. Al ratillo, me acerco, curioso.
-¿Tú eras Duke, el de la máquina de Lamborghini Nova Prex 260?
- Oui, demoiselle. ¿Y tú no serás Aurora, la novia de Conrado?
-Oui, monsieur.
Y me tira sobre la nariz, incisiva:
-¿No vas a follarme?
Qué dice la loca esta, aunque si sabe francés ya me voy del cotarro a cambiar el almanaque. Pero visto el desparrame, que le den a Conrado.
- Follarte no puedo, me pongo barroco, pero me molaría sentarme y que me dejaras ver cómo te vistes y escuchar el rumor suave cuando te pongas estas medias sobre las piernas, y te aprietes el sujetador sobre las tetas, y te peines, y te pintes los morritos de acuarela.
-¿Eres poeta?.......... Y vas en bolas. …………No me cuadra.
- Déjame mirarte, no más. Déjame. Verás, yo soy muy inocente. Y olerte el universo en el espejo…………..
Uy que se me va la bola. No la calientes más, gilipollas. Eso, mejor, la enfríó.
-¿Tú viniste con dos amigas no?
Cortando el rollo. Bien. Josemari.
Tuerce el ceño, gira delante de mi y me enseña su cuerpo entero. Se diluye un poco. Prende un cigarro. La observo. ¡Qué hace esta tiaca con el Conrado! Bueno ¿Y a mi qué?
Persuadida de mi inmersión, da con mis ojos que milimetran su trasteo trasero delicioso. Y vuelve a entrarme. Yo creo que ya más sincera. Creo. Nunca se sabe.
-¿No vas a follarme, de verdad?
- Ahora no puedo, me basta tu espejo al reflejarte.
Finalmente he conseguido tumbarla. Joder, qué putada. El lunes la llamo. Si el lunes cuando se haya perdido esta magia. Pues el martes. Eso, el martes es buen día.
Le sonrío. Parece dulce. Pero, cojones, es que no puedo. ¿Para qué ponernos? Y dulcemente cambia de tema.
-¿No estará por aquí?
-Yo no lo he visto desde esta tarde.
- Ah! Menos mal.
Y, en bolas que estamos, déjala, coño, con su chanza. Seamos científicos. Seamos.
Sobre aquél sillón de puta madre Carlos V voy a escribir un ratillo. Póngome y escribo. Deformación personal.
Alguien llama. Ya me llaman. Mis lucecitas que dejé dormidas sobre la cama. Acariciar y hablar conmigo. Y chuparme la sangre. Me gusta que me engañen. Descarao. Las sábanas son azules.
¿Leonard Cohen? Pongamos.
La luz de la lámpara baja en duermevela y yo a mi labor de obrero. A dormir entre dos golondrinas hasta que se nos borre el deseo. Así querría ver Marx a los obreros. Está claro, deliro.
-¿Por qué no os ponéis guapas como esta tarde cuando nos vimos y me entrasteis?
-¿Sí?
-¿Quieres que nos disfracemos, que nos pongamos, que nos besemos?
- Sí.-
-Pero, tu también.
-Claro, yo también.
Y, a eso voy. Detrás del espejo.”
FIN
Agradezcan mi esfuerzo porque la trascripción del tema cuesta una burrada de noche.
Salud. Josemari.
Permíteme quebrar tu monólogo, hermano. De paso, hago un guiño a quienes no tienen acceso a una especie de blog que tengo perdido por la red. Es un texto que simplemente me pasó cuando me pasé el otro día.
<<Hay días en que valdría más no salir de la cama; en sólo un minuto vi mi vida cambiar>> (Nacho Vegas, "Días Extraños")
Puede que si me ven próximamente noten que algo ha cambiedo. Me preguntarán qué me pasa, por qué estoy presente física pero no espiritualmente. Puede que incluso echen en falta el brillo de mis ojos y la sonrisa en mi cara, signos ambos que me identificaron especialmente durante los últimos meses.
Pero no diré nada.
Pensarán que soy un tremendista, y pensarán muy bien. Llegarán a la conclusión que deseo: que soy raro porque no quiero ser igual de simple que los demás. Me darán por imposible y seguirán su puñetera rutina, fingiendo felicidad donde sólo hay resignación.
Los días se escurrirán con más pena que gloria. Un buen día se levantarán y cuando miren hacia mí yo estaré lejos. Y para la hora del almuerzo, afortunadamente, ya me habrán olvidado.
Permíteme también, hermano, decir que los monólogos son porque ustedes quieren. Aquí cojemos todos. Y cuantos más mejor. Usted puede, si se le antoja, tirar de los hilos.
Y, además, para mí es todo un privilegio comprobar que con unas palabras, sobre la pantalla, se puede ser amigo de gente que está tan lejos.
Muchos de ustedes, además de cariños o recelos, me provocaron otra vez en la aventura de escribir para provocar, que de otra manera hubiérase quedado en la gruta. Aventura o ventura.
Saludos josemari.
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