Foro de Héroes del Silencio

Versión Completa: CUENTA QUE TE PASA CUANDO TE PASAS.
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Ya Carola..pero de 15 a 19/20...si se nota xD si tienes 20 y el chaval 24/25 pos no se nota....pero en esa edad si
Yo no lo veo mal. Una chica de 15 años no es ninguna cría; si tiene ganas de sexo con un adulto es que de cría ya no tiene mucho, así que no hay por qué echarle siempre la culpa al mayor. Yo cuando tenía 16 años también tuve una historia con uno de 22 (qué paradojas tiene la vida, ya que ahora suelo liarme con gente algo más joven que yo....XD). Yo hay cosas que no entiendo, como el tema profesores-alumnos que está más castigado que un asesinato en serie. Joer, somos personas. Pues a mi nunca me ha pasado pero tiene que ser una putada bien gorda que un profesor se enamore de su alumna ó viceversa.
El deseo no conoce el Código Penal, gracias a Dios. Además si hubo delito, ya caducó.Y el colmo es que el violado fui yo. Solo opuse resistencia cuando me hacía un poco de daño con su preciosa sonrisa. Pero eso para un currante del sexo y de la carne, que fui, soy y seré, son gajes de este antiguo oficio de armas. Mas tarde aprendimos a trabajarnos, a besarnos, a quererenos, y ................. a olvidarnos.

Alba, querida, no hay que racionalizarlo todo. La Razón es muy potente, pero solo es la mitad de nosotros. Yo me siento incapaz de explicarte porque me gusta, o me gustaba, la Tauromaquia. Hay un punto en nuestro caminar donde debemos dejar de pensar, donde debemos tendernos bajo el sol a sentir el viento, el color de los árboles, o las pupilas dilatadas de este pedazo de rubia eslava que tengo encima de mi ombligo.

En ningún momento desprecio la Razón. Yo me gano la vida con ella. Pero es solo una parte importante de un montón de cosas importantes.

Un beso para mis brujitas foreras. Josemari
Yo es q antes veía estas cosas con otros ojos, pero es q las personas no podemos elegir a quien amamos, aquién deseamos,etc está todo .Mientras no sea algo realmente dañino y sea con el consentimiento de ambos, desde mi punto de vista está todo permitido.

Yo cuando tenía 19 me lié con un chico de 15, pero bueno, ventajas de ser chica, q al ser él el pequeño nadie lo ve como si hubiera sido "violado".
DARUSI EscribióNiño sabes lo que acabas de contar se podria tomar como delito, era una menor.

Entonces habría miles en la carcel.
Siempre vuelve la magia sagrada de los maestros antiguos:

"Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía.
Ahora, mi corazón se ha convertido en el receptáculo de todas las formas religiosas:
es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos, templo de ídolos y kaaba de peregrinos, Tablas de la Ley y Pliegos del Corán, porque profeso la religión del Amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura, pues el Amor es mi credo y mi fe
".

Ibn ‘Arabi.
(Murcia, 1165-Damasco, 1241)

¿Creíais que lo sabíais todo a base de Constitución, Derechos Humanos, de hipismo o de punkerio, y de Educación políticamente correcta?

Ya te digo.

Nos llevan kilómetros.

Josemari.saludos
La verdad es q yo he sido siempre 1 asalta-cunas pero sin saberlo. Es decir ,la mayoría de los tíos con los q me he liado en mi vida han sido menores q yo o + o -de la misma edad. Casualidades de la vida!!
Mi marido es 4 años y medio menor q yo , y como dice mi padre :"mejor, xq como los hombres envejecemos antes y peor , así no te toca cuidarle, te cuidará a tí".
Creo q en el fondo me dan + morbo los jovenzuelos .Voy a ser 1 vieja verde.(hombre ,quitando esos hombres maduritos de pelo canoso q les hace tan atractivillos...)
yo cuando tenia 17 años salia con uno de 32...y es que poco se puede hacer con el instinto carnal..
josemari..cuanto arte en tus palabras!
Josemari los maestros antiguos eran sabios, yo creo que esta sabiduria se va transmitiendo y que no somos mas listos que antes todo se repite las situaciones, los pensamientos, etc.
En cuanto a lo de los menores yo tambien comence muy pronto a liarla, pero ahora esto se esta poniendo muy jodido, cada vez hay mas denuncias raras o posiblemente inciertas con respecto a estas cosas, la naturalidad se a perdido hace tiempo por eso ahora hay que tener sumo cuidado como se dicen las cosas. Simplemente es que soy mal pensada.
COMO DECÍAMOS AYER……” (Revisada parte dos. Espero sea la definitiva)

Yo tuve la suerte de tener a una morena que me quitaba las ganas. Cada vez que me tocaba, se me enturbiaba la sangre y mi sombra se hacía de higuera. Bajo las higueras, malos pensares asolan a los hombres, decían. Cada vez que me acariciaba.

Un día impersonal, con la tensión de un fuelle agujereado, para revivir en mi desaliño, la traje de Carabanchel a mi cancela, a mi lugar. Ven y levántame del suelo, le dije hablando por teléfono. Esa mañana el menú era variado: Álgebra, Dibujo y Cálculo. Cálculo, dulce palabra cuando alcanzas a su alcance. La mirada del hombre a la faz de la Tierra. O algo parecido.

Y al fondo, junto a la ventana, donde nunca me sentaba, la senté "a la verita mía". Tócame, por favor, que me ando muerto y medio. Que camino, hace ya medio mes o mes entero, de apuntes, mortadela, radio y abandonado. Que no vivo quieto.

-Ay, mi cielo.

Y suavemente, como una culebra que busca la sal de los tobillos, se resbala hacia mis pantalones con su falda caída. Joder, cielo, no me la ibas a chupar. De coña, le pregunto. No, josemari, vamos a follar. Sin coña. Ella era de verdad. Ella no jugaba. O peor, jugaba siempre. Lo peor es que yo lo sabía. Y sabía que me confundía, con su juego de amar siempre y su verdad de no amar nunca

-¿Para qué me llamaste?
- Quiero un café.

La gente turbada, alrededor de los últimos pupitres tomaba su dosis de veneno en píldoras del “Calculus de una y varias variables”, versión Salas-Hille; y se removía expectante, porque la morena sin falda era como una piscina, cuando llevas una semana en el desierto encima del camello. Y se asomaban a ver lo que había debajo de la ventana.

Algo dije, antes de dejarme llevar por sus manos. Sus manos perfumadas y sutiles tenían amaestradas al total de las células de mi epidermis. A fuerza de trabajar mi cuerpo indefenso, me descolocaron el sistema inmunológico. Me volví del revés. Mi cuerpo sin defensas y sin recuerdo de haberlas tenido, no obedecía ante el ataque. ¿Qué podía hacer sino entregarme? Eso hice, entregarme, dejar que me invadiera, que tumbaran el castillo. Total.

Antes de correrme con todas mis ganas, algo dije sobre una lámpara que concedía tres deseos si se los pedías. O algo así.

Siempre fui respetuoso en mis clases. Por eso, besando sus manos, ¿Y, ahora, cómo nos limpiamos?. Vete por ahí, ¿No querías tomarte un café? Joder con la pija. La millonaria. Eso que es no saber cuanto dinero tienes. Filóloga de los cojones. Cuando se fue a traducir, traducía a Shakespeare y a Hume. Tela. Bueno volvamos.

Entre tanto, D. Eduardo, uno de mis maestros, que me enseñó la profundidad de las matemáticas y la potencia de la Ingeniería, mi otro nivel certero, en la pizarra, a lo lejos, desentrañaba con su inteligencia pura y su paciencia, unos cuantos precisos misterios diferenciales.

Volvamos.

Y en el verano señalado, dispuse mi fuerza, mi compás y mi destreza. Saqué brillo al corazón, y me fui a entregarme completamente a lo que Dios pudiera depararnos, sin prisa y sin pausa.

El destino y las circunstancias solo me permitían un tiempo. De 9 a 12, de mañana. Y sin nada más.

Y todas las mañanas cuando la veía, le daba un beso al sol, que me la traía. Cómo olía mi morena. Me metía debajo de su marquesina, y por mí que pasaran los días. Suéltame, coño. No quiero. Suéltame que me voy. Pues vete. Y se iba. Cuando calculaba que había andado 35 metros, salía rodando cuesta abajo, dónde vas mi vida. Que no Jose, que no me gusta que bebas, ni que te drogues, ni que hagas el gilipollas. Pero…. Que no. Y ya lo sabía, que a ella no le gustaba ni que bebiera, ni que me drogara, ni que hiciera el gilipollas. Y yo la adoraba. Y más cuando se iba y me dejaba.

Y, luego, a las once, por la noche, a veces, lograba escaparse de su cárcel, y me llegaba. Y me entraba, como siempre, “directa al corazón”. Ya no me llamas. Ya no me llamas. Hijadeputa. Hijadeputa. Cómo olía mi bellísima vida entera. Dejaba lo que tuviera entre manos, botellín, cubata, amiga o conversación. Y salía corriendo, o volando, hacia la calle, para apretarla en mis brazos agrestes contra una pared, bajo la neblina, y restregarme en su cuerpo bajo la lluvia turbia de agosto. O bajo la luna espía, o sobre la hierba, oscura hermana. O bajo las farolas tuertas y profanas de los mil laberintos de Cuenca. Cuenca: alcohólica, medieval y tremenda.

-¿Y tus putas novias?
- Que no, joder.
- ¿Y tú? Vah! No hablemos de eso. ¿De cuánto tiempo dispones?
- Hasta la una y media.
- Vale son las 12 menos diez, vamos a por un litro y te enseño como alma se duerme el alma dulce de los precipicios, madrileña.

Cuando, al fin la dejaba, y mi cabecita descansaba; descansaba oscilando en sus caderas, en mis sueños, como un péndulo. Mi aire, mis recuerdos.

Sus ojos eran tan negros y hermosos como una noche sin estrellas. Y eso le decía cuando estaba con ella. Y sentada en mis rodillas, apretándome la cara contra sus labios, me decía: dímelo otra vez, dímelo otra vez, putopoeta. Y mirando el profundo pozo que sus ojos me enseñaban, yo volvía, como un ruego, a dar con las palabras: “Negra noche sin estrellas. Tus ojos, como una negra noche sin estrellas”.

Y cuando, envenenados de tantas horas, se nos iba la hoya, era testigo de un milagro, al sentir brotar su dulce agua salada, entre mis rodillas temblorosas y esperanzadas. Solo cogida de la cintura, y en susurros, mis pantalones se mojaban de su sal por el hechizo compartido. Me sentía como un dios mendigo entre sus ojos, al fin curado de tanta afrenta.

Me enamoré de ella una tarde que la vi, debajo de un sauce llorón. Así los llaman porque sus ramas caen hacia abajo. ¿Y qué vi? Vi su piel azabache, su vestido ceñido azul cobalto, y sus brazos desnudos, gesticulando. De quién es ese culo, pregunté. Tuyo, no, Jose. Ya, ostia, que cómo se llama.

Y una noche salí de un florero de zurra. Habíamos quedado para bebernos todo lo que nos habíamos metido en todo el verano, y otro poco más. Y, rodando, fuimos a dar donde brillaba mi morena. Date, que se acaba el verano, y ahora no está el maromo. Y me fui a por ella. Y estaba en un círculo de amigas-amigas. (Esas que cuidan a las amigas con novio legalizado, y de paso las repasa el novio cuando no está la novia, y de paso te echan los trastos cuado vas a por la novia que protegen).

Yo a lo mío, tiré mi vergüenza al río, y a mis amigos, borrachos, con ella, y me fui donde las amapolas. Hola, soy yo, cómo te llamas. Todavía me tiembla el pulso y los cordones de los zapatos, cuando me acuerdo. Y mis amigos se escondieron, riéndose, y me dejaron allí con todas las lobas. Y había para todos. Copón, se rieron de mí cuanto quisieron, solo les faltó quitarme los pantalones (era una costumbre que había). Y entre mi aliento entrecortado y mis mejillas como tomates, les caí en gracia, por gracioso y embustero. Aún recité un poco para las niñas, y se les cayó el cielo abajo. Y, bueno, se acabó el verano, para este monosabio, que al menos logró arrancarle un beso en la amarga partida de la despedida.

Para tocarla tuve que esperarme un año.

Saludos. josemari
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