11-03-2007, 08:11 PM
Una sonoridad brillante. Sonidos de guitarra que te enfrian la piel poco a poco y de repente te hielan la sangre. Una voz lejana, acelerada y reivindicativa. El sonido de héroes nunca había sonado así, se esfuman los miedos interiores, hemos elegido el camino, no se nos plantea que senda escoger. El camino del exceso es la respuesta a todos nuestros problemas. Núcleo absoluto del "Espíritu del Vino", citado en sus versos, todo se aclara, se nubla, se simplifica, se complica, no sabemos si vamos a mejor o a peor, pero no nos importa demasiado y nos gusta estar así, sin preocupaciones.

Miramos a nuestro alrededor, oscuridad, sentados en un viejo taburete nos encontramos una vez más en ese local tantas veces visitado, en el que tantas penas olvidamos, un bar de siempre, un lugar de excesos. Puede que sea una historia personal, es la historia de Héroes, años de conciertos, drogas y mucho, mucho alcohol.
"un huracán de palabras en la ronda a tabernas,
orfeón cotidiano, entóname tu plan.
salpica la sangre, de espuela enloquece.
si no hay paraíso, ¿dónde revientas?"
Tantos pensamientos sin salida aparente nos corroen por dentro y estamos realmente ¡hartos!, tanta filosofía, miles de abstracciones que no nos permiten alcanzar la felicidad, buscamos otra senda, más ruidosa, sin ritmo, violencia y alcohol se mezclan en un coctel apetecible a nuestro amargo corazón. Cansados de llevar una carga interior la expulsamos sin cuidado y sin reproches. Expulsaremos nuestras preocupaciones y lo llenaremos de un liquido de dulce veneno. Si el mundo no es perfecto y no podemos cambiarlo no perderemos nada en seguir nuestros instintos.
"es cierto:
camino de exceso, fuente de saber.
un plato de desprecio ahoga el veneno.
mientras dure el dinero y dure el empeño
ladrillo a ladrillo quedan años después."
Mientras vamos llenando el vacio de nuestro interior renovado, vamos recuperando nuestra sonrisa y también nuestra creatividad, sin temor a decir algo equivocado nos permitimos vivir el momento. El arrepentimiento es nuestro primer obstáculo pero copa a copa, mientras tengamos la cartera llena, lo convertiremos en un pensamiento olvidado. Somos jovenes y nos queda mucha vida, disfrutemos.
"si estás dispuesto a afrontar la escena
no es de william blake
¿estás dispuesto a devorar
estrellas que sacien tu sed?"
Recordando a William Blake, maestro de las artes de gran humanismo, las dudas nos asaltan, ¿será el camino adecuado?, las nuevas drogas nos atraen como polillas hacia la luz, pero puede que tengamos el mismo destino y no consigamos nada. Nuestros ideales se rompen con nuestras nuevas perspectivas, pero las preguntas siguen sin tener respuesta.
escucha:
apenas afino melodías de perdedor.
los cielos han gastado mi último suspiro.
quedaron atrás todos los enemigos
y aún me queda la duda de un futuro mejor.
Agotada nuestra resistencia, caemos en el mundo de los sueños, hemos conseguido nuestro objetivo, olvidados quedan nuestros miedos, pero no logramos nada más, tal vez debamos buscar respuestas en vez de olvidar las preguntas. Puede que el olvido y el efecto de la marihuana nos agraden, pero no son para siempre...
quemamos con malas artes
el espíritu del vino
y no va a regresar, no,
no va a regresar.
Llegamos a un estado de resaca, repetimos por enésima vez la frase "no volveré a beber así". El arrepentiemiento nos inunda y solo se nos ocurre volver al mismo punto una y otra vez.

Miramos a nuestro alrededor, oscuridad, sentados en un viejo taburete nos encontramos una vez más en ese local tantas veces visitado, en el que tantas penas olvidamos, un bar de siempre, un lugar de excesos. Puede que sea una historia personal, es la historia de Héroes, años de conciertos, drogas y mucho, mucho alcohol.
"un huracán de palabras en la ronda a tabernas,
orfeón cotidiano, entóname tu plan.
salpica la sangre, de espuela enloquece.
si no hay paraíso, ¿dónde revientas?"
Tantos pensamientos sin salida aparente nos corroen por dentro y estamos realmente ¡hartos!, tanta filosofía, miles de abstracciones que no nos permiten alcanzar la felicidad, buscamos otra senda, más ruidosa, sin ritmo, violencia y alcohol se mezclan en un coctel apetecible a nuestro amargo corazón. Cansados de llevar una carga interior la expulsamos sin cuidado y sin reproches. Expulsaremos nuestras preocupaciones y lo llenaremos de un liquido de dulce veneno. Si el mundo no es perfecto y no podemos cambiarlo no perderemos nada en seguir nuestros instintos.
"es cierto:
camino de exceso, fuente de saber.
un plato de desprecio ahoga el veneno.
mientras dure el dinero y dure el empeño
ladrillo a ladrillo quedan años después."
Mientras vamos llenando el vacio de nuestro interior renovado, vamos recuperando nuestra sonrisa y también nuestra creatividad, sin temor a decir algo equivocado nos permitimos vivir el momento. El arrepentimiento es nuestro primer obstáculo pero copa a copa, mientras tengamos la cartera llena, lo convertiremos en un pensamiento olvidado. Somos jovenes y nos queda mucha vida, disfrutemos.
"si estás dispuesto a afrontar la escena
no es de william blake
¿estás dispuesto a devorar
estrellas que sacien tu sed?"
Recordando a William Blake, maestro de las artes de gran humanismo, las dudas nos asaltan, ¿será el camino adecuado?, las nuevas drogas nos atraen como polillas hacia la luz, pero puede que tengamos el mismo destino y no consigamos nada. Nuestros ideales se rompen con nuestras nuevas perspectivas, pero las preguntas siguen sin tener respuesta.
escucha:
apenas afino melodías de perdedor.
los cielos han gastado mi último suspiro.
quedaron atrás todos los enemigos
y aún me queda la duda de un futuro mejor.
Agotada nuestra resistencia, caemos en el mundo de los sueños, hemos conseguido nuestro objetivo, olvidados quedan nuestros miedos, pero no logramos nada más, tal vez debamos buscar respuestas en vez de olvidar las preguntas. Puede que el olvido y el efecto de la marihuana nos agraden, pero no son para siempre...
quemamos con malas artes
el espíritu del vino
y no va a regresar, no,
no va a regresar.
Llegamos a un estado de resaca, repetimos por enésima vez la frase "no volveré a beber así". El arrepentiemiento nos inunda y solo se nos ocurre volver al mismo punto una y otra vez.